sábado, 9 de mayo de 2020


Alexander I. Mamlay  (Sasha) (1939 – 1975)

Sasha nació en la ciudad de Minsk, en la Unión Soviética, en el año1939.  Fue el hijo mayor de padres que participaron activamente en la Segunda Guerra Mundial: ella como enfermera y combatiente, él como soldado. A causa de ello vivió su primera infancia en manos de personas que aparecieron improvisadamente en su camino con todas las vicisitudes de un país en guerra, reencontrándose  con su madre sólo un año después de terminado el conflicto bélico. Tenía siete años de edad.

A partir de entonces su formación escolar ocurrió en diversas ciudades y colegios, ya que su familia (madre, abuelo y hermano) nunca pudo permanecer más de tres años en un lugar por tener que buscar el alimento necesario para la subsistencia. No obstante ello, entre 1962 y 1967, cursó estudios superiores de Cine y Teatro en Moscú y realizó varios montajes de obras dramáticas.


El Director Teatral


Se trasladó a Chile con su esposa e hija a comienzos del año 1969, país en el que, al igual que en el suyo, dedicó parte de su tiempo al montaje de obras dramáticas.

Debido a diversas razones de índole familiar, a mediados de 1969 estableció su domicilio en la Población La Legua, en Santiago, en casa del filólogo Víctor Castro, antiguo conocido suyo en Moscú.  Este vínculo le dio gran estabilidad, pues se estableció con él y su familia una alianza de amistad y cooperación mutua de la cual participaba gratamente. De esta manera también fue testigo cercano de los procesos que se vivían entonces en el país, con posibilidades de cambios importantes en la vida social de una manera muy real.

Ya establecido en Chile, ingresó como docente a la Escuela de Teatro de la Universidad de Chile, institución donde permaneció hasta 1971 donde realizó una exhaustiva labor.

Fue así como consecuente con la labor de Extensión de la Universidad, en esa época  dirigió en la ciudad de Talca la obra Terror y Miserias del Tercer Reich, del dramaturgo y poeta alemán  Bertolt Brecht; y posteriormente en Antofagasta Los Enemigos, del escritor ruso Máximo Gorki, ambas de gran significado social.

En 1971 Sasha fue invitado por antiguos alumnos a dirigir el grupo Teatro Nuevo Popular, creado recientemente con el propósito de acercar ese espacio artístico a sectores habitualmente postergados, con contenidos que pudieran ayudar a esclarecer el álgido momento que se estaba viviendo.

Tanto la Central Única de Trabajadores (CUT) como la Universidad Técnica del Estado (UTE) apoyaron el proyecto. La primera obra a estrenar fue elegida en un concurso de dramaturgia proveniente del mundo de los trabajadores y  reflejaba, en  parte, lo que ocurría  en Chile con posterioridad a la elección de Salvador Allende. Este Gobierno se alzaba con una voz de cambio, no sólo en lo político-económico, sino también en la apertura a la participación de todos los estratos sociales, enriqueciendo y fortaleciendo de esa forma los lazos ciudadanos. La obra elegida fue la del dramaturgo Manuel Garrido La Maldición de la Palabra, que daba cuenta de los conflictos que se originaban al querer formar un sindicato en el campo.

El estreno en la Universidad Técnica a teatro lleno, principalmente por trabajadores, tuvo una gran recepción. Posteriormente, se llevó a los asentamientos campesinos cercanos, recientemente formados, algo inédito hasta ese momento. A pesar de los problemas de traslado, el montaje y desmontaje era hecho por los actores y el director. Para recrear la música en vivo inspirada en cantores populares, se realizó un trabajo de investigación en terreno, y se compusieron décimas con música y letra del músico Patricio Solovera emergente autor en esa época, quién también actuó como guitarrista.
 
Posteriormente Sasha se relacionó con otro grupo también formado por ex alumnos, Teatro Escenario, creado con el anhelo de ser un reflejo de lo que acontecía en ese momento en la sociedad. Con ese ánimo, el grupo realizó el montaje de la obra "Mockinpott" de Peter Weiss, la cual se presentó en la sala El Tunel en varias funciones. Se abocó después al montaje de otra de las obras premiadas en el concurso de dramaturgia de la CUT, "Cara de Indio" de Jerson Neira, la cual no llegó a entrenarse por problemas de producción. Posteriormente pudo participar en la maratón cultural antifascista que se realizó en la Plaza de la Constitución, en 1972, con la obra En Alta Mar, del escritor polaco Slawomir Mrözeck.  Esta obra trataba acerca  del asunto del desabastecimiento, uno de los principales problemas de ese período. Luego, aludiendo a los valores que estaban en juego, incursionó en la comedia y dirigió la obra El Avaro, de Molíère, la cual se estrenó en la Sala de la Caja de Compensación Los Andes en pleno centro de Santiago, con lleno total a pesar de todos los problemas de traslado que había en ese momento.

El grupo trabajaba sin recursos. Consiguieron primeramente sala de ensayo, y luego fueron solucionando las necesidades del montaje una a una. El vestuario lo diseñó y solucionó el prestigioso pintor y escultor chileno Hugo Marín adhiriendo restos de casullas de sacerdotes aplicados sobre mallas de plástico. Gran acierto. Este sería el último estreno teatral de ese grupo pues fue realizado en agosto de 1973.


El Pintor


Paralelamente a su atracción por la dramaturgia, se interesó por la pintura, actividad a la que empezó a dedicarse casi por completo a partir de 1972. Desde joven le había atraído esa disciplina, pero no había podido dedicarse por sus actividades como Director.

Por ese entonces estableció su domicilio en el Barrio Lastarria y, afortunadamente, consiguió un pequeño taller gracias a la generosidad de un conocido restaurador del barrio. Poco a poco empezó a relacionarse con otros pintores y galeristas, y éstos a interesarse por su trabajo. También un conocido coleccionista (Sr. Eric King), empezó a adquirir varias obras suyas.

Pronto logró participar en algunas exposiciones colectivas. Estas se realizaron en la Galería Central de Arte y en la Sala Matta del Museo de Bellas Artes, respectivamente. 

Finalmente, realizó una exposición personal en el Instituto Chileno-Francés de Cultura, la cual inauguró el 30 de noviembre de 1973, después de sortear no pocos obstáculos. En su volante de presentación escribió: “Quisiera pintar las cosas tal como son. Sé que es imposible. Recién entendí que es necesario contar con limitaciones en la pintura, pero de todos modos, pintando, pienso en ese “tal como es”. Lo que no pude expresar se ve en la tela. Prefiero una intención fracasada”. Llegó a producir más de cien obras.

El Golpe Militar lo dejó indefenso. Por su aspecto de extranjero, el cual no disimulaba en modo alguno, sucedía que a menudo lo detenían en las calles. Sumado a eso, provenía de la Unión Soviética, nación declarada enemiga por el régimen dictatorial.

En una ocasión lo detuvieron en su taller, llevándolo más tarde a su domicilio particular donde lo registraron todo. Sin encontrar nada que pudiera inculparlo, lo trasladaron al Edificio Diego Portales para interrogarlo. Al conocerse este hecho, antiguos conocidos se movilizaron para buscar apoyo en el Director del Museo de Bellas Artes, el destacado pintor nacional Nemesio Antúnez, quien lo conocía a raíz de la exposición que se había hecho recientemente ahí. La carta surtió el efecto buscado y lo dejaron libre.

No se podía esperar más. Decidió entonces aceptar el apoyo que daba Naciones Unidas a los extranjeros en riesgo, y junto a su nueva familia, ingresó a un refugio habilitado para esperar la salida del país. Esto se produjo el 6 de febrero de 1974 con destino a Cuba.

En ese país, si bien la solidaridad era conmovedora pues entregaban a los asilados todo lo que pudieran necesitar para subsistir, no era fácil captar los requisitos que exigía una sociedad que se empeñaba en adherir a un nuevo sistema de convivencia y de valores. Estos estaban firmemente custodiados por una disciplina férrea. En esa “disciplina”, era necesario el apoyo formal de país a país para permitir el acceso a la expresión cultural (y posible influencia) de un ciudadano extranjero. Él, había ingresado a Cuba por un motivo de sobrevivencia, por lo cual no se le permitió trabajar en el área artística que le correspondía, según sus estudios y experiencia.

Esto lo afectó enormemente. Hizo las gestiones para volver a su país natal, pero el temor de ser también cuestionado allí minó su confianza y cayó en una profunda depresión. Falleció el 12 de junio de 1975.

En Chile, probablemente conocida la noticia, se formó en plena dictadura el grupo de teatro Mamlay, como una forma de intentar un homenaje a la entrega, idealismo y pasión que su antiguo Director les enseñara en los breves años de la Unidad Popular.

Sus cuadros, incrementados con los que siguió elaborando en Cuba en un material difícilmente conseguido (fueron cartones, que él pintó por ambos lados) siguieron despertando un vivo interés en los años que se sucedieron al regreso de su familia a Chile.

Santiago, abril de 2020.

                                  
Antes de salir de Moscú, 29 años.


 Ensayo con público en una población
de Antofagasta. Obra: "Los Enemigos" de M. Gorki,1970

  Sala Matta  Museo de Bellas Artes.
Exposición colectiva. Marzo 1973

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Hola, se bienvenid@ al blog de Sasha Mamlay. Escribe Ana María.